La plaga de polillas de boj es inofensiva para la ciudadanía tal y como indica el Medio Ambiente

El Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente, junto con GAN-NIK, ha divulgado unas recomendaciones básicas y estratégicas de control coincidiendo con la época de máxima eclosión de estas mariposas.

El daño más visible es el que realizan las larvas en las hojas de los bojes: al alimentarse causan defoliaciones severas que, entre otras consecuencias, limitan la capacidad fotosintética. Sin embargo, el daño más grave parece derivarse de su ataque a la corteza, que puede llevar al secado y a la muerte de la planta.

En esta época del año es cuando eclosiona la segunda generación anual de la polilla del boj (Cydalima perspectalis), tras una primera generación en torno al mes de febrero, lo que puede provocar molestias en la ciudadanía, pero sin afectación a su salud. La primera generación de insectos es la que provoca menos daños en los bojedales y la segunda o posteriores son las que causan la desecación de las plantas.

En zonas de jardines o huertas, no se recomienda el uso de productos fitosanitarios para hacer frente a la plaga, que pueden tener además otros impactos en la salud humana y de las especies vegetales; en su lugar, se apuesta por el control con productos biológicos, como el Bacillus thuringienssis, o las trampas de luz, aunque han de utilizarse con cautela porque no son selectivas y en ellas se capturan otras muchas especies.

La información que ha preparado Medio Ambiente puede consultarse en su página web y es actualizada periódicamente a través del boletín fitosanitario que edita la unidad de sanidad forestal del Servicio Forestal y Cinegético de este departamento.

Experiencia de lucha biológica

Dada la velocidad de avance de esta nueva plaga, desde primeros de junio y durante la primera generación de Cydalima perspectalis, el Gobierno de Navarra ha iniciado un ensayo experimental de lucha biológica contra esta plaga, instalando parcelas de ensayo en cinco ubicaciones distintas, utilizando el producto Tricholine buxus.

Esta experiencia de lucha biológica la está llevando a cabo el Servicio Forestal y Cinegético, la empresa pública GAN-NIK y el equipo de profesores del Laboratorio de Biotecnología de la Universidad Pública de Navarra. Tiene como objetivo evaluar la capacidad para mitigar las poblaciones de polilla del boj en bojedales introduciendo este parasitoide autóctono de las puestas de Cydalima, con idea de poder establecer estas poblaciones en bojedales estratégicos que interese conservar.

Por otra parte, Basozainak / Guarderio de Medio Ambiente está recogiendo semillas de boj, con el fin de contar con un banco de semillas que permita asegurar la continuidad de la especie y conservar su biodiversidad en caso de una evolución muy negativa de la plaga en las bojedas del Pirineo, y apoyando iniciativas ciudadanas en la misma línea como “EzpelZaintza”, la recogida se semillas emprendida por los vecinos de Abaurregaina / Abaurrea Alta.

Evolución de la plaga en Navarra

La polilla del boj (Cydalima perspectalis) es una voraz defoliadora de ejemplares y setos de boj, tanto en jardines como en el monte. Originaria del Este de Asia (China, Corea y Japón), fue detectada por primera vez en Europa en 2007, en Alemania, en las proximidades de un centro de importación de productos y planta procedentes de China, siendo esta su posible vía de entrada. Desde ese momento experimentó una rápida expansión por el continente europeo, hallándose en la actualidad en países como Holanda, Reino Unido, Suiza, Francia, Austria, Bélgica, Rusia, Turquía, etc.

En 2014 se constató su presencia en España (Pontevedra) y rápidamente llego a Navarra, entrando por el valle de Bidasoa y afectando seguidamente a la Cuenca de Pamplona. A partir de esa fecha se ha ido extendiendo por toda la mitad norte de la Comunidad Foral (la superficie donde habita el boj), aunque en diferente proporción, y se está produciendo un avance de los daños causados, especialmente desde 2018.

En 2019 se registraron defoliaciones importantes en la línea del Bidasoa, donde las defoliaciones son del 100%; y en zonas próximas a la Comarca de Pamplona, como Anué, Odieta, Valle de Aranguren, zona baja de Valle de Esteribar Noain-Valle de Elorz y límite de Ibargoiti.

El invierno de 2019 y primavera de 2020, caracterizados por presentar temperaturas más cálidas que la media, han precipitado este año el desarrollo temprano de las orugas, que ya desde mediados de febrero empezaron a activarse. Esto ha derivado en un adelanto en el desarrollo de imagos de 1-2 semanas respecto a los valores registrados en años anteriores.

Las defoliaciones están siendo muy graves y, aunque tras finalizar el ciclo de la oruga el boj inició el rebrote y se recuperó parcialmente, la unidad de sanidad forestal del Servicio de Medio Natural que está realizando el seguimiento de la plaga y de sus daños observó que en junio salió la segunda generación de orugas, la que está eclosionando en estos días, y constató el avance de la misma.